Todo ocurre por algo - Capítulo 1

Capítulo 1
Bienvenidos a la jungla
Dejó la guitarra a un lado y cerró el cuaderno, lo apoyó en el piso, del lado de afuera de la ventana. Ya no sé cómo hacer, sigo practicando, dale que va, pero acá estamos en la misma. Me están por empezar a salir cayos en los dedos, no me acordaba de esta parte, además tengo las uñas re cortas, me duele un poco. También siento raro el antebrazo, son músculos que no uso nunca, pero ahora estoy haciendo mucha fuerza.  Cuando se me ocurrió comprarme la guitarra y empezar a ir a clases me había imaginado que sería diferente, así como me había dicho papá, que tocar la guitarra es como andar en bicicleta. Pero no. Pueden pasar 15 años sin que me suba a una bici, pero si agarro una y me subo no me voy a caer, voy a arrancar a pedalear de una y seguir dándole pedal. Con la guitarra no es así, creo que esa es la única mentira que me ha dicho mi padre. Me está costando pila volver a encarar, es como que estoy en cero, además aprender las cosas de adulto es más difícil.
¿Por qué no heredé el gen musical? Cuando él toca la guitarra todo fluye, es como que entramos en un limbo donde las cuerdas de la guitarra vibran en perfecta armonía. Me acuerdo cuando era chiquita y todavía vivíamos en Villa, aquellas noches de verano, donde solo se escuchaban los grillos y las ranas en el fondo de casa, y el aroma a jazmines y maravillas inundaba en ambiente. Yo estaba sentada en la hamaca, la hamaca de madera pintada de blanco, con calcomanías del Pato Donald y cuerdas azules, colgada de una de las vigas del parrillero. Mientras me hamacaba, papá empezaba a hacer sonar las cuerdas de la guitarra, el principio siempre parecía igual, con el tiempo me di cuenta que era lo que tocaba mientras la afinaba, moviendo las teclas del clavijero. Mamá andaba por ahí en la vuelta, le gustaba regar de noche. Eso lo aprendí de ella. De noche baja la temperatura y las plantas disfrutan del agua en ese momento, de día se pueden llegar a quemar. Debe ser por eso que acá en casa también riego de noche, no importa si ya es otoño, esta noche se siente como una noche de verano. Me gusta sentarme acá en la ventana, más las noches como hoy, se siente un poco pesado el aire, por eso tengo el pelo medio erizado. A esta hora ya no hay nadie en la calle y casi no pasan ómnibus, solo se ve algún que otro vecino en la última salida del día con sus perros al parque. Quién iba a pensar que iba a estar viviendo acá… No tengo un jardín, pero tengo mi jungla urbana. Me acuerdo cuando me mudé, lo primero que traje fue la Monstera, antes que la cama…
Podría regar las plantas ahora, pero mejor en un rato. Estoy demasiado cómoda como para levantarme. Ya anduve todo el día a las corridas. En la tarde se empezó a nublar, en breves voy a tener que cerrar la ventana para que no se moje todo cuando empiece a llover. ¡Qué lindo! Dormir con lluvia… Hace mucho tiempo que no duermo con lluvia, creo que la última vez que llovió iba caminando por el centro, me tuve que meter adentro de una tienda a esperar que parara un poco, pero igual llegué toda mojada a casa. Hoy va a estar re lindo, mañana no me tengo que levantar temprano. Creo que voy a poner música, así escucho algo antes de dormirme, en una de esas escuchar guitarras acústicas antes de dormir me termina trabajando el subconsciente y mañana me sale mejor lo que practique.
Bueno, me paré. ¿Dónde quedó el parlante? ¿Tiene batería? Creo que quiero escuchar River flows in you, es un gran tema para escuchar ahora, súper tranquilo. Voy a dejar cargando el parlante, y ya de paso voy a la cocina a buscar agua para las plantas. Este momento es mágico, me siento súper relajada, quiero que empiece a llover, así se escuchan las gotas golpear contra la ventana mientras me duermo. ¡La frutilla de la torta! ¡La Monstera tiene una hoja nueva! Hace meses que no crecía más, estuve a punto de cambiarla de maceta de nuevo. ¡Qué alegría! Ya me río sola, me encanta que las plantas saquen hojas nuevas, es como cuando abre una flor, me gusta saber que le estoy dando a las plantas un buen lugar para crecer y desarrollarse.
Me voy a dormir feliz. Una hoja nueva, está por empezar a llover y tengo un par de medias nuevas para estrenar ahora.

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