Todo ocurre por algo - Capítulo 6
Capítulo 6
Noche en vela
Nalani se acostó pero no pudo conciliar el sueño. No era muy común que
se desvelara, pero su cabeza estaba muy activa. Decidió levantarse a tomar un
té. De camino a la cocina pasó frente a su biblioteca y vio por el rabillo del
ojo una caja que tenía en uno de los estantes de abajo. Puso a calentar agua en
la caldera y regresó a la biblioteca. Tomó la caja y la contempló por un
instante. Hace mucho tiempo que no la abría, pero tenía muy presente su
contenido. Allí guardaba tesoros.
Escuchó el silbido de la caldera y regresó a la cocina, eligió su taza
favorita y puso primero el sobre de té. Luego vertió el agua y se dejó envolver
por el aroma de la infusión. Fue con la taza hacia la mesa ratona, pero decidió
sentarse en el piso, sobre la alfombra. Demoró unos instantes en abrir la caja.
Puso la tapa a un lado y tomó un montón de postales, eran las que Max le
había mandado desde Asia. Cada una más interesante que la otra, llenas de
sellos postales, las imágenes eran hermosas, pero lo que más le gustaba eran
los mensajes que le escribía su amigo. Al leerlas podía imaginarlo. Algunas
tenían anécdotas cotidianas, leerlas era como estar con él, muy genuino y
espontáneo, esos textos eran como una fotografía con el poder de transportarla
en el tiempo y el espacio. Otras postales tenían la letra de una canción,
frases que por algún motivo las quería compartir con ella, palabras que había
aprendido en otro idioma o alguna receta de un plato típico del lugar que
estuviera conociendo. Se detuvo en una en especial, antes de voltearla y ver lo
que tenía escrito ya lo sabía; esas palabras las tenía grabadas en su memoria.
Es el fragmento de una carta de una película que vieron juntos en el cine hace
muchos años.
"What" and "If" are two words as
non-threatening as words can be. But put them together side-by-side and they
have the power to haunt you for the rest of your life: What... if? What if?
Contempló ese mensaje por unos instantes y tomó un poco de su té que ya
se estaba enfriando. Leer ese fragmento en ese momento en particular fue
mágico. Su “what if?” más grande siempre fue Diego. ¿Qué hubiera pasado si su
familia no se hubiese ido a España? ¿Habrían sido diferentes las cosas? ¿Qué
hubiera pasado si ella lo hubiese ido a visitar en algún momento?
Sacó más postales y las puso junto a las otras. Sobre un costado de la
caja encontró varios sobres. Reconoció un sobre blanco con los bordes en azul y
rojo. Esa fue la primera carta que Diego le mandó desde España.
Gran Canaria, 17 de junio de
2004
Para Nalani,
Hola, me resulta raro estar escribiendo una carta. No
sé bien si se hace así. Espero que te llegue bien, es la primera vez que voy a
mandar una. Copié todo lo que hacía el tío José. Le puse el lugar y la fecha
ahí en la parte de arriba.
Llegamos bien, ya hace casi una semana que estamos
acá. Primero estuvimos en Madrid porque los que nos iban a alquilar la casa
donde estamos ahora no estaban prontos. Madrid te va a encantar, es enorme. Hay
un parque que está tremendo, se llama Parque del Retiro. ¡Es re viejo! Pero lo
tienen muy bien cuidado, es de la época de Felipe IV, en el siglo XVII. Creo, no me acuerdo bien, pero es de hace
pila de tiempo.
Otro lugar que creo que te va a gustar es la Puerta de
Alcalá, es la de la canción. “Ahí está, ahí está, mirando pasar el tiempo”. Es
una de las cinco puertas reales que daban acceso a Madrid. Me hubiera gustado
ver esos lugares contigo. Pila de cosas las habíamos visto en tu enciclopedia y
en la Encarta.
Es raro estar acá, me parece que me gusta, pero me cuesta
entender lo que dicen estos gallegos… Bueno, gallegos no. Gallegos son los de
Galicia, a estos canarios no los entiendo. No me gusta el cantito que tienen,
espero que no se me pegue. A ellos les da gracia nuestro acento. Cuando
llegamos a algún lado que ya nos conocen, nos saludan y dicen “ahí vienen los
uruguayyyyos”, así, como re exagerado. Lo hacen en una buena, pero yo siento
que nos están descansando.
No sé
qué más contarte. Todavía no estamos haciendo mucha cosa. Mañana me voy a ir a
inscribir al liceo, tengo ganas de tener clase de “mates”. ¿Te acordás que así
le dicen a la clase de matemática? Más raros…
Ya me
tengo que ir, mamá me está llamando para que la ayude a poner la mesa.
Escribime una carta vos, por lo menos para saber que te llegó esta.
Saludos a todos por ahí.
Diego
Puso la carta de nuevo en el sobre mientras pensaba en cuántas cosas
pasaron desde que le llegó esa carta. El día que el cartero dejó ese sobre allá
en la casa de Villa fue una locura, no podía más de la emoción, esa carta había
viajado más de 9.500km, había cruzado el océano, pero más importante, la había
escrito Diego.
Agarró otra carta, la tenía guardada por respeto, porque se la había
mandado él, pero esa no le gustaba nada.
Gran Canaria, 15 de noviembre de 2006
Para Nalani,
Estamos
en noviembre, pero ya estoy escribiendo esta carta así llega para Navidad y tu
cumpleaños. Me gustaría poder estar ahí para fin de año y no perderme la
búsqueda de tesoro que arme tu padre. Las que me contaste que ya me perdí
estuvieron tremendas, ni me imagino ésta que es tu cumple de dieciocho. Seguro
ya la está armando. Extraño a tus padres, extraño los viernes de noche, los
viernes de pizza y ajedrez, extraño pasarte el trapito, espero que hayas
mejorado tu estrategia.
Tengo
algo importante para contarte, no mola contarlo por carta pero ya te lo quiero decir.
Iba a esperar un poco más pero ya tengo que soltar prenda, me pone de mal rollo
no poder hablar contigo más seguido. Hace ya un tiempo que me gusta una tía de
la prepa, se transfirió de otro colegio y me tiene loco, es muy guay. La semana
pasada le dije que me trae loco y siéntate porque flipas con lo que te voy a
contar. Ella me dijo que también la traía loca. Joder, creo que me estoy
enamorando. Sé que puede parecer apresurado. Pero estoy metido hasta los
cojones.
Molaría
mucho que os conocieras, seguro que se llevarían muy bien, tienen muchas cosas
en común, les gusta la misma música, se visten parecido, las dos tienen rulos,
les gustan las mismas películas, esas cursis que ven mil veces, les gusta leer
y aprender de todo un poco. Estoy seguro que serían grandes amigas.
Esta
carta es corta, precisaba contarte esto. Te deseo una feliz Navidad, feliz
cumpleaños, feliz año nuevo, feliz vida.
Escribime
para contarme de ti. ¿Hay algún tío que te mole? Nunca me hablas de tíos…
Abrazo,
Diego
Cuando terminó de leerla se secó una
lágrima que corría por su mejilla. ¿Cómo podía ser que una carta que llegó para
su cumpleaños resultó ser una carta que le rompió el corazón? No solo Diego
estaba enganchadísimo con alguien, sino que ese alguien era prácticamente igual
a ella. ¿Por qué se dieron las cosas así? No respondió a esa carta, al menos no
lo hizo enseguida, demoró unos meses en mandarle otra, ahí las cartas se
empezaron a distanciar cada vez más, hasta que se dejaron de escribir. Cada uno
estaba haciendo su vida. En ese momento Nalani decidió que no podía vivir
enganchada de la idea de lo que podría haber sido. Es por eso que cuando Max le
mandó esa frase en una postal, la atesoró.
Guardó la carta y dejó la caja, ya
había sido suficiente. Había pasado mucho tiempo desde ese entonces. Decidió
volver a la cama, ya le había dado un poco de sueño. Abrió Spotify en el
celular y puso una canción de la playlist
de música tranquila para dormir y activó el timer
para que se apagara a los quince minutos. Fue poner la cabeza en la almohada y
unos breves instantes después ya estaba profundamente dormida.
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